Texto para el catálogo, español e inglés
Un discurso visual
“Un cuadro no se piensa ni se organiza de antemano. Cambia mientras se hace, conforme cambia el pensamiento del pintor. Y una vez terminado sigue cambiando, de acuerdo con el estado de la mente de quien lo mira. Un cuadro tiene una existencia, como una criatura viva, y experimenta los cambios que nos impone nuestra vida día a día. Todo esto es natural, pues el cuadro vive sólo gracias al hombre que lo mira”
Pablo Picasso
La obra de Pablo Picasso experimentó una miríada de cambios estilísticos desde sus melancólicas etapas azul y rosa hasta su pintura más gestual de sus últimos años pasando por sus infinitas variaciones cubistas. Ésta insaciable necesidad de experimentación tuvo como resultado una inmensa producción que sólo se compara con los ríos de tinta que historiadores de arte, críticos y expertos han elaborado para intentar acercarse a la obra, vida y motivaciones de este genial pintor, probablemente el artista más influyente del siglo XX. La exposición “Rasgos de la Mujer Española en la Vida y Obra de Picasso” de Domingo Sarrey que se presenta aquí, puede ser considerada como otra investigación en la obra del pintor malagueño. Sin embargo en vez de añadir al extenso grueso de la palabra escrita, Sarrey desarrolla su pesquisa en una serie de imágenes visuales examinando un aspecto de la obra de Picasso escasamente analizada por historiadores de arte, la representación del rasgo antropológico de lo “español” en su ilustración de la mujer. Sarrey defiende la idea que Picasso en sus gustos y formas de representar a sus modelos, tiende hacia la imagen icónica de cierta mujer ibérica, su mirada, postura, tono y aire desafiante, así como sus formas de vestir y maquillar. En vez de desarrollar su razonamiento en una narrativa literaria, Sarrey hace uso de sus conocimientos informáticos, técnicas digitales y dominio de la plástica para presentar su discurso en una sucesión de cuadros a veces exagerando obras clásicas del maestro, otras veces reinterpretándolas, y en otros casos inventando cuadros que podían haber existido. Explorando la totalidad de la creación de Picasso, todos sus estilos y periodos desde lo más figurativo hasta lo más abstracto, Sarrey encuentra una especie de retrato robot de la feminidad en el que las preferencias visuales de Picasso esclarecen un carácter “español” en su obra y gustos personales, aún desde la distancia de su residencia en Francia.
Este minucioso análisis visual de un artista por otro es un ejercicio respetuoso que el propio Picasso desarrolló extensamente con varios pintores, pudiendo ser el ejemplo más famoso su reinterpretación de “Las Meninas” de Velazquez que pinto obsesivamente. Sin duda la manera ideal de describir correctamente o intentar entender lo visual debería ser a través de la propia visualidad, ya que desafortunadamente, el lenguaje como medio de comunicación recurrentemente fracasa al intentar abarcar la riqueza y complejidad de la imagen visual, y más si se trata de la obra de Pablo Picasso.
A visual speech
Pablo Picasso’s oeuvre underwent a myriad of stylistic changes from his melancholic blue and pink stages to the more gestural work of his later years passing through his infinite cubist variations. This insatiable need for experimentation resulted in an enormous artistic output that only parallels the rivers of ink that art historians, critics, and experts have churned out to try to approach the work, life and motivations of this genius, who is probably the most influential artist of the 20th century. Domingo Sarrey’s exhibition “Features of the Spanish Woman in the Life and Work of Picasso” which is presented here, can be considered as another investigation into the art of the cubist painter, although instead of adding to the discursive body of the written word, Sarrey carries out his enquiry in a series of visual images examining an aspect of Picasso’s work rarely analysed by art historians, that of the representation of the typical anthropological character of “Spanishness” in his depiction of women. Sarrey defends that Picasso’s tastes and ways of portraying his models tend towards the iconic image of certain Iberian women, their gaze, posture, tone, and general defying manner as well as preference in traditional Spanish dress, attributes and ways of applying make up. Instead of developing this argument in a literal narrative, Sarrey makes use of his computing knowledge, digital techniques and visual know-how to present his discourse in a succession of paintings by sometimes exaggerating the master’s classic paintings, sometimes reinterpreting these, and in other cases inventing paintings that could have existed. Scanning the entirety of Picasso’s work, in all his periods and styles from the most figurative to the most abstract, Sarrey finds a type of identikit picture of femininity in which Picasso’s visual preferences may bring forth a “Spanish” character in his work and personal tastes, even in the distance of his French residency.
This minute visual analysis of one painter by another is a respectful exercise, which even Picasso himself carried out extensively with several painters, the best known example being his reinterpretation of Velazquez’s “Las Meninas”, which he depicted profusely. Undoubtedly the ideal way of properly describing or trying to understand on the visual should be through visuality itself, for unfortunately, the medium of language recurrently fails to encompass the richness and complexity of images, and more so in Pablo Picasso’s case.
Mónica Santos Serrano
comisariado